Sobre "Al Escondite Inglés"

1,2,3…Al Escondite Inglés, sin mover las manos ni los pies…

 

Me pasé muchas tardes jugando a esto cuando era pequeña. Es parte de la banda sonora de mi infancia.

También pase una gran parte de ella montando en bici, jugando en el parque al final de mi calle, haciendo rabiar a las vacas en verano o inventando aventuras con mis juguetes en mi habitación. 

De todos estos momentos nace Al Escondite Inglés.

Mis juguetes favoritos, esos que recuerdo con amor fueron: 

unos bloques de madera de colores, 

una muñeca de trapo rellena de semillas, 

un oso de peluche,

un mecano y

una especie de gnomo de tela muy feo.

Tuve muchos más y también los disfruté, pero ¿sabéis porqué recuerdo precisamente estos?

Porque son los de tela, los suaves, los cálidos, los blanditos, los que no eran de plástico y los que no lo hacían todo solos.

Soy Esther y soy el corazón y las manos que hay detrás de esta aventura.

Al Escondite Inglés nació de esos recuerdos, de buscar una vida más sencilla y de una casualidad. Os cuento.

Además de hacer muñecos llevo muchos años trabajando en el mundo del teatro (detrás el escenario, soy de las que está entre bambalinas). 

Hace ya años trabajé en el teatro una compañía estupenda  durante un mes por Navidad. Entre ellos había un titiritero (también estupendo) y le convencimos de que nos enseñara a hacer títeres. Yo hice una oveja que me salió fatal. 

Pero me lo pasé bomba… y ya no pude parar, marionetas, muñecos…

A la vez empezó a surgir en mí una necesidad vital de llevar otro tipo de vida. Más conectada, menos vertiginosa y sobre todo más natural. Esto me llevo a replantearme mi forma de consumir y buscar mejorar lo más posible el impacto de mis acciones a mi alrededor.

Y de esta forma empecé a buscar los mejores materiales para mis muñecos, naturales, certificados, sin químicos y hechos en Europa en condiciones dignas.

Para que los niños a mi alrededor también puedan crear esos recuerdos con amigos y colaboremos a hacer el mundo un poquito mejor.